Pueblo Hundido es un histórico asentamiento ubicado en la Región de Atacama, Chile, estrechamente vinculado al origen de la minería en Atacama, las rutas indígenas prehispánicas y la exploración del desierto más árido del mundo. Su nombre se asocia al cateador Diego de Almeida, reconocido por el descubrimiento de numerosos asentamientos mineros del norte de Chile y sectores clave como Chañaral, Caldera y el interior de Atacama.
Desde tiempos ancestrales, Pueblo Hundido estuvo ligado a importantes aguadas naturales, en especial al río El Salado, también conocido como río de la Sal, una fuente de agua fundamental para los pueblos originarios, los primeros exploradores y el posterior desarrollo de la actividad minera en la provincia de Atacama. Este río aparece mencionado en crónicas del siglo XVI y representado en mapas históricos desde el siglo XVII.
Durante el siglo XIX, Pueblo Hundido se consolidó como un relevante centro minero del norte de Chile, siendo registrado en estudios científicos y cartográficos de exploradores como Rodolfo Amando Philippi y en informes oficiales sobre la minería en Atacama. En sus alrededores se desarrollaron minas emblemáticas como La Florida, Juncal, Indio Muerto, Cerro Negro y Chañarcito, que impulsaron el poblamiento y la economía local.
A fines del siglo XIX, los censos de la época registraron una población activa dedicada principalmente a la minería y al aprovechamiento estratégico del agua en el desierto de Atacama, confirmando a Pueblo Hundido como un enclave patrimonial, histórico y geográfico clave de la Región de Atacama y del norte de Chile.